Avanzar
El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo asume el poder. Conozca los retos clave en seguridad, crisis fiscal y salud para unir al país.
Rodrigo Lara Sánchez
6/22/20262 min leer


La campaña ha terminado. Ahora, cada voto depositado adquiere un profundo valor para los nuevos mandatarios. La mejor respuesta para el ciudadano que les entregó su confianza será la gestión basada en hechos. El nuevo presidente, que debe gobernar para todos los colombianos y no únicamente para quienes lo eligieron, junto con su fórmula vicepresidencial, Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo, tendrán un camino difícil por recorrer: recomponer el rumbo del país y generar confianza mediante la materialización de sus promesas.
Mañana será un nuevo día, el primero de muchos que marcarán el destino de nuestra nación. No será una tarea fácil. Deberán demostrar su temple, liderazgo y capacidad de ejecución, pero también la disposición para escuchar a esa otra Colombia que no votó por ellos, a quienes hoy se sienten excluidos y olvidados. Tendrán que construir un relato que permita unir al país alrededor de un propósito común: sacar adelante a Colombia.
Desde la seguridad ciudadana y el orden público, hoy gravemente deteriorados, pasando por la crisis del sistema de salud, la delicada situación fiscal de las finanzas públicas, la corrupción y el atraso que persiste en muchas regiones apartadas, los nuevos gobernantes necesitarán impulsar apuestas innovadoras y efectivas. Para lograrlo, deberán conformar un equipo de trabajo de excelencia, integrado por ministros y directores altamente calificados, conocedores de la realidad nacional, que gobiernen desde los territorios y comprendan la enorme responsabilidad que tienen con el país. Funcionarios comprometidos con la defensa de la democracia que, aunque imperfecta, sigue siendo el mejor sistema que tenemos.
El nuevo gobierno tendrá también la enorme responsabilidad de respetar la institucionalidad y la independencia de los poderes públicos como garantía de nuestra democracia. Asimismo, deberá trabajar para devolverles credibilidad a las instituciones, hoy cuestionadas y desprestigiadas. El respeto por la justicia y el fortalecimiento de la cultura de la legalidad continúan siendo tareas pendientes para nuestra sociedad.
No será fácil erradicar la corrupción, pero Colombia no puede seguir hundiéndose en ese profundo foso que consume las oportunidades de todos, especialmente de los más pobres.
Démosle la oportunidad de construir una nueva Colombia, de hacer realidad el cambio y el progreso que todos anhelamos. Aportemos lo mejor de cada uno, porque solo así lograremos avanzar hacia la nación que soñamos.
