Difícil camino
Descubra el verdadero déficit del sistema de salud en Colombia. El análisis técnico sobre las EPS, clínicas, hospitales y la urgencia de una reforma estructural.
Rodrigo Lara Sánchez
7/13/20262 min leer


La verdad es que el paciente se encuentra en estado crítico. Esa podría ser, resumida en una frase, la situación actual del Sistema de Salud en Colombia. Años de malos manejos, corrupción, abusos y desgreño administrativo han conducido a la crisis que hoy enfrenta el sector, una crisis que, además, se ha agravado desde 2022 por decisiones equivocadas. Basta recordar que, pese a las intervenciones adelantadas por el actual Gobierno, casi tres años después aún no se conocen con certeza los verdaderos estados financieros de las principales EPS.
Se estima que el déficit del sistema asciende a cerca de 41 billones de pesos. Por ello, la promesa del nuevo presidente de inyectar 10 billones de pesos, sumada al compromiso del Gobierno Petro de asumir parte de la deuda por 11 billones, no sería suficiente para resolver la crisis. En conjunto, esos recursos ni siquiera cubrirían la mitad del déficit estimado.
La situación también es crítica para la mayoría de las instituciones prestadoras de servicios de salud, especialmente clínicas y hospitales, que hoy enfrentan una cartera que pone en riesgo su sostenibilidad financiera. Los retrasos en los pagos afectan tanto a los trabajadores como a los proveedores de estas instituciones, lo que ha llevado al cierre de servicios, con el consecuente deterioro en la atención y un creciente caos en la prestación del servicio de salud.
Todo esto conduce a una reflexión: Colombia necesita una reforma estructural al sistema de salud, y la necesita con urgencia. Sin embargo, esa reforma no puede construirse profundizando la crisis existente. El eventual cierre de las EPS intervenidas solo agravaría la situación que hoy padecen miles de pacientes en todo el territorio nacional. Tampoco basta con aumentar el valor de la UPC, cuya insuficiencia financiera ya ha sido ampliamente advertida. Se requieren medidas integrales que permitan controlar el gasto, mejorar la calidad de la atención, blindar los recursos públicos frente a la corrupción, resolver los problemas de acceso y garantizar un equilibrio financiero que haga sostenible el sistema sin comprometer las finanzas del Estado.
El Gobierno entrante tendrá por delante una tarea compleja. Pero si logra rodearse de personas con conocimiento técnico y experiencia, y construye una propuesta que parta de un diagnóstico serio sobre las fortalezas y debilidades del modelo actual, tendrá mayores posibilidades de encontrar un camino que permita superar la crisis que hoy vive el sistema de salud colombiano.
