Gobernar para todos
Ante la polarización y la intervención presidencial, Colombia exige propuestas serias en seguridad, salud y economía. Análisis sobre la necesidad de consensos frente a la crisis.
Rodrigo Lara Sánchez
3/16/20262 min leer


Definido el nuevo Congreso, se avecinan meses frenéticos hasta la primera vuelta presidencial, previsiblemente cargados —como ya se ha vuelto costumbre— de noticias falsas, ataques desde las redes sociales y mensajes que alimentan el odio, profundizando el sectarismo y la polarización. Adicionalmente esta vez hay un elemento adicional y preocupante: tendremos a un Presidente participando directa y abiertamente en el debate electoral, algo que rompe con las prácticas políticas que tradicionalmente habían marcado cierta distancia institucional frente a la contienda.
Pero más allá del ruido, lo verdaderamente importante debería ser escuchar propuestas serias. Colombia atraviesa una crisis profunda en múltiples frentes. Uno de los más evidentes es el deterioro de la seguridad, tanto en las ciudades como en el campo. La expansión territorial de diversos grupos armados ilegales, amparados por la fallida “Paz Total”, exige un debate claro y sin ambigüedades sobre el rumbo de la política de seguridad del país.
La crisis del sistema de salud, por su parte, demanda una discusión rigurosa y responsable por parte de quienes aspiran a gobernar. Los colombianos necesitan conocer cómo se piensa enfrentar la creciente deuda del sistema, el desabastecimiento de medicamentos, la asfixia financiera de hospitales y clínicas por falta de pagos, la precaria cobertura en las zonas rurales y las difíciles condiciones laborales del personal sanitario. A ello se suma un tema central: garantizar la transparencia y la sostenibilidad de un sistema que hoy muestra señales evidentes de desgaste.
Tampoco puede eludirse el debate económico. El alto déficit fiscal y la fragilidad de las finanzas públicas plantean uno de los mayores desafíos para el próximo gobierno. Más allá del populismo de corto plazo, es indispensable discutir cómo recuperar el crecimiento económico, porque sin crecimiento no habrá recursos suficientes para cerrar las brechas en infraestructura, salud, seguridad o desarrollo social.
Los ciudadanos merecemos un debate a la altura de estos desafíos. El país no puede seguir atrapado en una discusión reducida a dos trincheras ideológicas que se enfrentan sin escucharse. Colombia necesita deliberación pública, acuerdos básicos y liderazgos capaces de construir consensos sin negar la existencia ni las preocupaciones del otro. Gobernar, al final, no debería significar imponer una visión, sino ser capaz de conducir a una nación diversa hacia un futuro compartido.
