La difícil tarea de ejecutar

Colombia enfrenta el reto de reconstruir la infraestructura afectada por el terremoto, ejecutar recursos con eficiencia y evitar que la corrupción frene la recuperación.

8/17/20262 min leer

La difícil tarea de ejecutar
La difícil tarea de ejecutar

Una vez superada la fase aguda de atención a las víctimas del terremoto que sacudió a Colombia, y que deja hasta el momento cerca de 300 víctimas fatales, 4.000 heridos y la destrucción de una parte importante de la infraestructura en 13 departamentos, la tarea que sigue resulta ser mucho más compleja.

No es la primera vez que Colombia enfrenta una catástrofe de esta magnitud. Basta recordar el terremoto del Eje Cafetero del 7 de diciembre de 1998, que dejó más de 25.000 muertos —muchísimos más que los ocasionados por el actual sismo— y provocó la destrucción de gran parte de Armenia y de municipios vecinos. Aquella experiencia es evidencia de que, de manera organizada y mediante una estricta planeación, podemos superar los efectos devastadores de estos fenómenos naturales. Aunque existieron dificultades, las decisiones tomadas en aquella época permitieron que toda una región resurgiera de los escombros.

Se estima que el costo de la infraestructura afectada ronda los 40 billones de pesos. Puentes, acueductos, infraestructura eléctrica y de comunicaciones, hospitales, colegios y viviendas, entre otros, hacen parte de las estructuras que requerirán intervención. Se trata de una situación inesperada que supone un inmenso reto para el Gobierno entrante.

El nuevo fondo “Milagro para la Reconstrucción”, prometido por el presidente De la Espriella, tendrá una importante tarea por delante: administrar los recursos de manera adecuada, eficiente y sin dilaciones, pero, ante todo, blindarlos de cualquier riesgo de corrupción. Será una tarea titánica que pondrá a prueba al Gobierno entrante. Ningún mandatario se imagina tener que iniciar su periodo con semejante problema, pero el talante de los líderes se demuestra precisamente en tiempos de crisis.

El llamado es a unificar esfuerzos y trabajar de manera organizada, con toda la institucionalidad y en conjunto con el sector privado; definir metas claras y establecer plazos que permitan superar las secuelas de la tragedia y ayudar a los miles de damnificados que hoy, en medio de la incertidumbre, esperan el apoyo de toda una sociedad.

Hoy Colombia requiere más unidad y menos polarización; más ejecución y menos discursos; más personas dispuestas a ayudar y menos a criticar. Es tiempo de pensar en Colombia.

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