Pagar para ganar
El que paga para llegar, llega a robar". Conozca por qué la independencia de un gobernante nace en una campaña limpia. Descubra cómo la compra de votos hipoteca el futuro de todos y por qué tu decisión a conciencia es el único freno a la corrupción.
Rodrigo Lara Sánchez
2/16/20262 min leer


El acto de gobernar exige dejar atrás una campaña y entender que se es elegido para representar no solo a los que lo eligieron, sino a toda una comunidad. La búsqueda del bien común, más allá de la popularidad, hace que un gobernante decida lo mejor.
Pero para tener la capacidad de buscar lo que nos beneficie a todos, es indispensable la independencia, esa que solo se logra en una campaña limpia, sin compromisos ocultos y sin deudas políticas.
Por eso, desde la campaña se define cómo se va a gobernar. Porque quienes pagan para llegar – esos que gastan inmensos recursos en campaña, que compran líderes y compran votos – van a llegar a entregar los recursos de todos para pagar esas deudas, una vez sean elegidos.
No es fácil en medio del ruido de las campañas políticas, escuchar propuestas y compromisos claros con el elector. Resulta más fácil y productivo electoralmente vender una imagen y falsas ilusiones, que un buen candidato, serio y preparado.
El grado de analfabetismo en democracia que tenemos los colombianos es el culpable en gran parte de la problemática que vivimos, en especial de la corrupción, la cual se inicia desde la campaña.
El grado de desilusión con la política es evidente. Muchos la aborrecen y creen que en nada les afecta, cuando en realidad todo lo que sucede alrededor del ciudadano tiene que ver con las decisiones que toma un político.
Para bien o para mal, esas decisiones tan importantes y que nos afectan a todos, pasan por la voluntad de un alcalde, de un gobernador, de un representante, de un presidente, es decir, de un político.
Así que, lo invito a dejar a un lado la indiferencia, a leer propuestas y a conocer trayectorias. Porque en las próximas elecciones se juega su futuro y el de su familia.
Elija bien, no regale ni venda su voto. Vale más su decisión a conciencia que los miles de millones que destinan algunos para ser elegidos. Denuncie los actos de corrupción y cualquier constreñimiento al elector; es su deber como ciudadano. En conclusión y así de simple, no olvide que el que paga para llegar, va a llegar a robar.
