Pitalito y seguridad
Pitalito enfrenta un preocupante aumento de los homicidios. Policía, Fiscalía, Ejército, tecnología, inteligencia y prevención deben articularse para enfrentar el crimen y recuperar la seguridad ciudadana.
Rodrigo Lara Sánchez
8/24/20262 min leer


Es verdaderamente preocupante lo que está sucediendo en Pitalito con el tema de los homicidios. En lo corrido de este año, la cifra ya supera la registrada en Neiva, una ciudad con una población considerablemente mayor. Esto representa un incremento del 110 % hasta la fecha.
Desde el accionar de bandas delincuenciales y sus ajustes de cuentas, pasando por estructuras criminales residuales dedicadas a la extorsión, hasta llegar a situaciones de intolerancia y hurto, las causas de esta problemática son múltiples.
Por lo tanto, la respuesta debe ser igualmente diferencial e integral. Con cifras de esclarecimiento inferiores al 50 %, el problema está lejos de solucionarse rápidamente. Mientras los responsables de los homicidios continúen en las calles, el delito seguirá encontrando condiciones para reproducirse. Y es allí donde radica uno de los talones de Aquiles de la seguridad: la justicia cojea y, además, en muchos casos no llega.
Desarrollar acciones conjuntas entre los organismos de investigación judicial, la Policía y la Fiscalía debería traducirse en mejores resultados en el corto plazo. Fortalecer estas instituciones y dotarlas de las capacidades necesarias es fundamental para enfrentar la situación.
Por otra parte, dado que más de la mitad de los homicidios se han presentado en zonas rurales, allí también debe desplegarse una estrategia conjunta entre la Policía y el Ejército, con presencia permanente y acciones de inteligencia que permitan anticiparse al accionar de las estructuras criminales.
En el ámbito urbano, es necesario reforzar la infraestructura de seguridad, especialmente mediante cámaras y otros dispositivos tecnológicos que permitan prevenir los delitos, mejorar la capacidad de reacción y aportar elementos para la investigación. Atacar directamente a los grupos delincuenciales, muchos de ellos vinculados al narcotráfico y a otras economías ilegales, es una tarea fundamental. Pitalito constituye un corredor estratégico entre Cauca, Caquetá, Putumayo y las fronteras con Ecuador, Perú y Brasil, lo que hace aún más importante fortalecer la presencia institucional y el control territorial.
Por último, mejorar la convivencia ciudadana también resulta fundamental. Planes y programas orientados a disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, promover la tolerancia y fortalecer el respeto entre los ciudadanos pueden contribuir a prevenir conflictos y reducir hechos de violencia.
Pese a que desde la Asamblea del Huila hemos promovido diferentes debates en torno a la seguridad, hay que decirlo con sinceridad: hoy necesitamos algo más que discusiones, se necesitan son resultados.
