Se merecen mucho más

La educación rural en el Huila enfrenta graves deficiencias de infraestructura e inversión. Su abandono amenaza el futuro de los jóvenes y del campo huilense.

10/12/20262 min leer

Se merecen mucho más
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Pobre es la infraestructura educativa del departamento del Huila, especialmente en las zonas rurales. Aulas deterioradas que evidencian el paso de los años y que, en algunos casos, resultan insuficientes; instituciones sin laboratorios ni salas de sistemas, debido a la escasa inversión destinada a su mejoramiento. Quizás sea porque los niños no votan, pues, de hacerlo, seguramente la realidad sería otra.

Es cierto que existen miles de necesidades en cada rincón del Huila: mejores vías, servicios públicos, seguridad, entre otras. Sin embargo, esto no resta importancia a la inversión en lo más valioso que tiene una sociedad: el capital humano, especialmente los niños y las niñas.

Hacen falta gobiernos a los que les duela la educación, que comprendan su importancia y no se dediquen simplemente a destinar los escasos recursos al mejor postor o a financiar proyectos que, en ocasiones, resultan innecesarios, favoreciendo a quienes invirtieron en sus campañas y a quienes luego deben devolverles los favores. Mientras tanto, la educación rural sigue siendo la cenicienta de una región en la que el campo representa una de sus principales apuestas productivas.

Debemos asumir con seriedad el compromiso de mejorar la infraestructura educativa y la calidad de la educación en el Huila, especialmente en las zonas rurales. Allí está el futuro del departamento: el de miles de jóvenes que sueñan con un campo más productivo y atractivo, que les permita construir un proyecto de vida digno sin tener que abandonar sus lugares de origen.

Lo que se requiere es voluntad, y esta debe traducirse en presupuesto. Ojalá así sea de ahora en adelante. De lo contrario, el relevo generacional en el campo nunca llegará. Los jóvenes seguirán marchándose en busca de mejores oportunidades y, con ellos, se irá desvaneciendo una de las principales apuestas de desarrollo de nuestra región.

Ese escenario no está a más de veinte años de convertirse en realidad si no se toman medidas oportunas. El futuro del campo huilense está en juego, y las decisiones que se tomen hoy serán determinantes para definirlo.

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